CAJAMARCA

El departamento del Cajamarca se encuentra ubicado al norte del territorio peruano, en la cadena occidental de los Andes y abarca zonas de sierra y selva. El origen de la ciudad de Cajamarca se inicia aproximadamente 3 mil años atrás con los primeros grupos humanos Huacaloma, Layzón, Cumbe Mayo y Otuzco. La ciudad de Cajamarca se constituye como capital del departamento del mismo nombre por Decreto Supremo dado por el Mariscal Ramón Castilla el 11 de febrero de 1855. El 14 de setiembre de 1986, la Organización de Estados Americanos la declara como Patrimonio Histórico y Cultural de Las Américas.

Ventanillas de Otuzco
Cajamarca resume en su arquitectura el encuentro de dos culturas: la inca y la española; sin embargo, sus restos arqueológicos nos narran historias más antiguas que se remontan a la cultura Caxamarca que tuvo influencia en la región entre los años 300-800 d.C, a sus acueductos y enigmáticos petroglifos y a otras civilizaciones más viejas aún.

Su nombre se lo debe a los nichos que la conforman, muy similares a ventanas, que se hallan en galerías de roca volcánica. Esta forma de sepultar a los muertos que consistía en excavar nichos en roca y colocar a los difuntos allí, haciendo uso de lo alto de los barrancos, a ese enigmático lugar popularmente se le denominó Ventanillas de Otuzco, a 8 km al noroeste de la ciudad en el distrito de los Baños del Inca.

Algunos de estos orificios conducen a un corredor a través del cual se llega al corazón del macizo rocoso donde se hallan más nichos, en su mayoría simples, aunque también hay nichos múltiples que constituyen pasadizos con nichos laterales. Las Ventanillas de Otuzco destacan en medio del verdor de la naturaleza, que caracteriza a esta hermosa ciudad. Se dice que originalmente estaban cubiertas por lápidas de piedra con figuras en relieve, ya que se han encontrado restos de éstas en las cercanías. Cuenta la tradición, que los incas vaciaron el interior de la roca y dieron a los nichos un uso diferente, los convirtieron en depósito de granos para lo cual reorientaron las entradas contra el viento para mantenerlos frescos.

Los Baños del Inca
Los Baños del Inca, en el distrito de Cajamarca, constituye el primer Balneario Turístico del Norte del Perú por contar con las aguas termo-minero medicinales, que emergen a la superficie en los denominados “Perolitos “, declarados Monumento al Agua, a una temperatura que varía entre los 65 a 76º C de gran importancia para el desarrollo de la crenoterapia o tratamiento hidrotermal.

Conocido antiguamente con el nombre Pultumarca, durante el esplendor incaico, Baños del Inca fue una residencia señorial rodeada de árboles y manantiales utilizado como Balneario de lujo de la alta jerarquía. Era el lugar de reposo del emperador Atahualpa, donde todavía hoy se conserva la famosa “poza del inca” donde recuperaba fuerzas antes de emprender nuevas jornadas de conquistas.

 Empleado para tratamientos de la salud, sus aguas están compuestas por minerales como el sodio, magnesio, litio, entre otras; que aminoran las dolencias de los huesos y el sistema nervioso. Al mismo tiempo, el calor de sus aguas proviene de manantiales denominados el Tragadero y los Perolitos que fluyen desde el subsuelo de las rocas volcánicas y oscilan entre los 70ºC (158ºF).

Son la mayoría de estas pozas calentadas a esa temperatura, pero también existen otras las cuales pueden ser mezcladas con agua fría para el disfrute del visitante. Entre ellas la Poza del Inca es la principal y mide 4 mt de largo por 4 de ancho y tiene una profundidad de un metro con setenta centímetros.

Canal de Cumbemayo
Esta admirable obra de ingeniería hidráulica es un testimonio de destreza singular que desplegó el antiguo hombre Cajamarquino; este canal abierto fue labrado sobre la roca viva y finamente decorado con enigmáticos petroglifos. Este complejo hidráulico tiene una secuencia cultural que abarca períodos que anteceden a la difusión Chavín y llegan hasta la conquista Inka.

Cumbemayo, que en quechua lugareño significa "Río Fino", es una obra que puede fecharse en el primer milenio ac, abarca tres grandes grupos arquitectónicos: el Santuario (una gruta modelada en la base de un enorme farallón con forma de cabeza humana); Las Cuevas (petroglifos con motivos antropomorfos); y el Acueducto (realizado en lava volcánica, un verdadero portento de ingeniería hidráulica).  Ubicado al sudoeste, en las faldas del cerro Cumbe, a cinco horas aproximadamente de la ciudad de Cajamarca, se encuentra el denominado complejo hidráulico ceremonial de Cumbemayo, teniendo una altura de 3510 metros sobre nivel de mar.

 Es un lugar de particular belleza que encierra atractivos de significación, formando un escenario donde se conjugan el trabajo del hombre y la acción del tiempo. La zona se caracteriza por un clima con una estación seca que va de mayo a octubre, en la que abundan los días cálidos y soleados y otra lluviosa entre noviembre y abril. El complejo, descubierto por Ernesto de la Puente en 1937 y puesto en valor por Julio C. Tello el mismo año, se considera como una de las más notables obras hidráulicas del área andina, cuya característica principal es derivar las aguas de la vertiente del Pacífico a la del Atlántico.

Los petroglifos de Cumbemayo son parte de una de las obras hidráulicas más importantes de la época prehispánica. Su connotación mágico-religiosa atrae a nacionales y extranjeros. Se trata de unos bloques tallados por los que discurre agua en una suave pendiente, que incluye túneles y codos en zigzag para aminorar la velocidad de la corriente.  Esta sorprendente obra de la ingeniería hidráulica, de 9 km. de longitud, fue construida durante el periodo preincaico. Muchos de sus tramos, labrados en la misma roca, poseen entre 35 y 50 cm. de ancho, y de 30 a 65 cm. de profundidad. Además se utilizaron grecas y ángulos rectos con el fin de disminuir la velocidad de las aguas y, a la vez, evitar la erosión del terreno.

 El Acueducto: singular obra de ingeniería hidráulica de la época pre-inca, fue calificada por el historiador Julio C. Tello como una "Gigantesca Obra en su Género". Es un canal abierto en roca, con trazos lineales y quebrados en ángulos rectos en determinados sectores, fue construido con la finalidad de derivar y aprovechar las aguas que fluyen a la vertiente del Pacífico hacia la del Atlántico. Junto al acueducto hay los altares ceremoniales con petroglifos, irónicamente bien diseñados.

 Las Cuevas o Abrigos: contienen cantidad de petroglifos (grabados en piedra). su trazo y complejidad recuerdan a los grabados del acueducto; su estilo no tienen trazos decididos y rotundos del estilo clásico Chapín.

 El Santuario: Un farallón en forma de cabeza humana; en la parte que parece corresponder a la boca se ha excavado una pequeña gruta, en el interior existen petroglifos. Las paredes de este recinto están grabadas con motivos confusos y sugestivos; se trata de figuras en bajo relieve, cruces, cuadrados, signos octagonales, escalonados, espirales, curvas e infinidad de combinaciones.

 El Bosque de Piedras: abarca una considerable extensión de enormes farallones, con diversas y caprichosas formas, siendo las más conocidas las que semejan a las siluetas de frailes en silenciosa procesión, de aquí la denominación de "Frailones".

 El canal cuya longitud tiene unos 850 metros aproximadamente, fue diseñado un acueducto con una profundidad que llega hasta a los 50 cm y un ancho de 30 cm en la que actualmente discurre el agua. Estudios realizados por el investigador cajamarquino Rogger Ravines indican que el canal estuvo en uso durante muchos siglos y que pudo estar asociado a un adoratorio tallado en la roca, ubicado muy cerca del canal, al borde de un conjunto rocoso conocido como Los Frailones.

Cajamarca tiene un abastecimiento de agua abundante, los canales no eran necesarios, así que pudieron haber tenido una función ceremonial o religiosa. Al llegar a este punto temprano en la mañana, la explicación religiosa de Cumbemayo llega a ser más plausible. La energía y la luz solar, que se cubre en hierba del ichú y es puntuada por formaciones volcánicas extrañas, lo que hace palpable su hipótesis.  De esta forma, Cumbemayo no habría sido un acueducto de riego sino un centro ceremonial de culto al agua, como Kenko, en el Cusco y Saywite, en Apurímac.

En 1965 se realizaron obras de preservación pero que concluyeron con una prolongación del canal que afectó su autenticidad. Con el paso del tiempo estos agregados quedaron en desuso y finalmente casi han desaparecido. En la actualidad, el canal sólo conduce agua por sectores y está perjudicado por la acumulación de sedimentos, debido a la falta de mantenimiento y limpieza. El agua discurre tan lentamente que parece estancada y la erosión ha debilitado muchos tramos.